martes, junio 12, 2012

MAZAZOS


CLASIFICACIÓN:
VALORES - SINCERIDAD
AUTOR:
Pedro Pablo Sacristán
EDAD:
A partir de tres años
WEBGRAFÍA
http:cuentosparadormir.com
QUE TRABAJAMOS:
No existen las pequeñas mentiras piadosas

Daniel tenía un don especial: era el único capaz de ver el "mazo de la verdad" de todo el mundo. Al principio no sabía qué era aquel gran bloque de hierro que sólo él veía sobre las cabezas de toda la gente, pero con el tiempo, se dio cuenta de que estaba relacionado con las mentirijillas, esas que la gente dice para evitar herir a alguien, molestarle o contrariarle. Daniel había comprobado que cada vez que a una persona le contaban una de esas pequeñas mentiras piadosas, el mazo se separaba un poco más de la cabeza, subiendo hacia arriba.

Así que cuanto más engañado estaba alguien, más lejos de la cabeza tenía el mazo. Al principio, a Daniel le hacía mucha gracia ver mazos verdaderamente altos, hasta que un día descubrió que los mazos también caían: cuando la persona descubría la verdad, era como si ya nada sostuviera el mazo en lo alto, y éste bajaba de golpe, machacando a quien estaba debajo. "Es curioso", pensó al ver en directo uno de aquellos porrazos, "toda esa gente trataba de evitar que este pobre señor sufriera, pero lo único que hacían era... ¡Coger carrerilla para darle más fuerte!"

Aquel descubrimiento le pareció tan importante a Daniel, que escribió un estupendo libro sobre el tema. Todos le contaron lo mucho que les había gustado y lo buen escritor que era; le hicieron entrevistas y empezó a dar a conferencias y a sentirse genial por estar ayudando a tanta gente. Hasta que un día alguien le pidió que le firmara un ejemplar de su libro. Lo abrió, y vio que estaba vacío... y sólo tuvo tiempo de mirar arriba antes de recibir su gran mazazo.

Nadie lo había leído. Un error de imprenta hizo que saliera vacío. Con tantas ilusiones destrozadas de golpe, Daniel tuvo fuerzas para sonreír. Verdaderamente, hacía falta un libro como el suyo... FIN


EL CONEJO QUE CRUZO EL MAR


CLASIFICACIÓN:
VALORES - SINCERIDAD
AUTOR:
Lucia collado
EDAD:
A partir de cuatro  años
WEBGRAFÍA
http: luciacollado.blogia.com
QUE TRABAJAMOS:
Si nos aprovechamos con mentiras de otras personas, al final seremos nosotros los que sufriremos

Hubo una vez un conejo blanco que quería cruzar el mar.  A través de las olas podía ver una bella isla y  deseaba mucho ir ahí.  Pero él no podía nadar y ahí no había botes.  Entonces, tuvo una idea.  Llamó a un tiburón en el mar y le dijo: “OH!, señor tiburón, cuál de nosotros tiene más amigos, usted o yo?”
“Yo estoy seguro que yo tengo más amigos”, dijo el tiburón.
“Bien, vamos a contarlos para estar seguros”, dijo el conejo.  “Porqué no pone usted sus amigos en fila en el mar entre aquí y esa isla allá?, entonces yo puedo contarlos.”
Así, todos los tiburones hicieron una fila en el mar, y el conejo fue saltando sobre la espalda de un tiburón a la del siguiente, contando, “uno, dos, tres, cuatro...”.  Finalmente, llegó a la isla.
Entonces, se tornó hacia los tiburones y dijo:  “Ja, ja!, ustedes son estúpidos tiburones.  Yo verdaderamente los engañé.  Los utilicé para hacer un puente para mi, sin ustedes ni siquiera saberlo.”
Los tiburones se pusieron muy enojados.  Uno de ellos alcanzó al conejo con su largo hocico y le arrancó un pedazo de su piel.
“OH, esto duele!”, gritó el conejo y comenzó a llorar.
Justo entonces, llegó ahí el rey de la isla.  Le preguntó al conejo qué le pasaba, y cuando escuchó el relato del conejo, le dijo:  “Tu nunca más debes engañar  a los
demás y decirles mentiras otra vez.  Si tu prometes ser bueno, yo te diré como puedes recuperar tu pelo de nuevo.”
“Oh, lo prometo, lo prometo”, dijo el conejo.
Fue entonces, que el rey amontonó algunos juncos e hizo un nido con ellos .  “Ahora, duerme toda la noche, ahí en este nido de juncos”, dijo el rey, “y tu pelo crecerá de vuelta.”
El conejo hizo como se le dijo.  A la mañana siguiente fue adonde el rey y dijo: “muchas, muchas gracias!, todo mi pelo creció de nuevo y yo estoy bien otra vez.  Gracias!, gracias!, gracias!”
Entonces el conejo fue saltando a lo largo de toda la playa, bailando y cantando.  Y nunca más trato de engañar o burlarse de nadie de nuevo. FIN

jueves, junio 07, 2012

LAS ÁGUILAS QUE APRENDIERON A VOLAR EN OTOÑO


CLASIFICACIÓN:
EMOCIONES - MIEDO
AUTOR:
Desconocido
EDAD:
A partir de 18 meses
WEBGRAFÍA
http://cuentoscortosparaniños.com
QUE TRABAJAMOS:
Enfrentar los temores








En una montaña muy alta, se encontraba un papá águila entusiasmado por enseñar a sus pequeños hijos águilas a volar. Normalmente, las águilas recién nacidas aprenden a volar en los días de verano pero ya era otoño y los pequeños que habían nacido cuando acababa el verano, debían aprender a volar en otoño, si no, debían esperar hasta el próximo verano. El águila decidió que sus hijos no debían esperar un año, así que los llevó a la parte más alta de la montaña. El cielo empezó a oscurecerse y a llenarse de nubes densas y grises mientras las pequeñas aves se tornaron muy asustadas y desanimadas al ver eso. No se atrevían a volar al ver que el cielo ya no estaba azul y sin el sol del verano.

Su padre, el águila, al ver lo que pasaba con sus hijos, los llevó despacio, poco a poco; para demostrarles que el cielo se ve muy distinto por encima de las nubes. Poco a poco tuvieron más confianza en su padre al verlo volar sin que le pasara nada y empezaron a volar ellos también. En unas semanas, los pequeños ya eran expertos y no le temían a volar alto en otoño. FIN

MI PEQUEÑO MUNDO SE HA ROTO


CLASIFICACIÓN:
EMOCIONES - TRISTEZA
AUTOR:
Pedro Pablo Sacristán
EDAD:
A partir de tres años
WEBGRAFÍA
http:www.cuentosparadormir.com
QUE TRABAJAMOS:
Superación y adaptación a los cambios


Había una vez un muelle que vivía tranquilo y seguro dentro de su bolígrafo. Aunque oía muchas cosas procedentes del exterior, vivía creyendo que fuera de su mundo, el bolígrafo, no había nada bueno. Sólo pensar en dejar su bolígrafo le daba tal miedo que no le importaba pasar su vida encogiéndose y estirándose una y otra vez en el minúsculo espacio del boli.
Pero un día, se acabó la tinta, y cuando su dueño lo fue a cambiar tuvo un despiste. El muelle saltó por los aires y fue a parar al desagüe del lavabo, y por ahí se perdió de vista. El muelle, aterrorizado y lamentándose de su suerte, atravesó tuberías y tuberías, pensando siempre que aquello era su fin. Durante el viaje por las cañerías no se atrevió a abrir los ojos de puro miedo, sin dejar ni un momento de llorar. Arrastrado por el agua, siguió, siguió y siguió, hasta ir a parar a un río; cuando la corriente perdió fuerza, al ver que todo se calmaba, dejó de llorar y escuchó a su alrededor, y al oír sólo los cantos de los pájaros y el viento en las hojas de los árboles, se animó a abrir los ojos. Entonces pudo ver las aguas cristalinas del río, las piedras del fondo, y los peces de colores que en él vivían y jugaban, y comprendió que el mundo era mucho más que su pequeño bolígrafo, y que siempre había habido muchas cosas en el exterior esperando para disfrutarlas.
Así que después de jugar un rato con los peces, fue a parar a la orilla, y después a un campo de flores. Allí escuchó un llanto, que le llevó hasta una preciosa flor que había sido pisada por un conejo y ya no podía estar recta. El muelle se dio cuenta entonces de que él podía ayudar a aquella flor a mantenerse recta, y se ofreció para ser su vestido. La flor aceptó encantada, y así vivieron juntos y alegres. Y siempre reían al recordar la historia del muelle, cuando pensaba que lo único que había en la vida, era ser el triste muelle de un bolígrafo. FIN