5 de junio de 2012

EL TORITO CHISPA


CLASIFICACIÓN:
EMOCIONES - RABIA
AUTOR:
Pedro Pablo Sacristan
EDAD:
De dos años
WEBGRAFÍA
http:wwwcuentosparadormir.com
QUE TRABAJAMOS:
La mejor forma de actuar frente a las burlas de otros, es a través de la indiferencia

Roque estaba llorando en el patio. Algunos de sus compañeros se habían estado metiendo con él, como hacían frecuentemente, y no había nada que le diera más rabia. Pero por mucho que les dijera, gritara o amenazara, no dejaban de hacerlo.
Un chico mayor, que lo había visto todo, se acercó y le dijo:
- Si quieres que no te vuelva a ocurrir eso, tendrás que llegar a ser como El torito Chispa Brava. ¿Te cuento su historia?
 - ¡Sí!
 - Chispa Brava era un toro de lidia que una vez pudo ver una televisión desde el prado. Televisaban una corrida de toros, y al ver cuál iba a ser su final, dedicó el resto de su vida a prepararse para aquel día, el de su corrida. Y no tardó en llegar.
Cuando salió a la plaza, recibió un primer puyazo en el lomo. Era muy doloroso, y sintió cómo su sangre de toro le pedía a gritos venganza. Pero él sabía lo que tenía que hacer, y se quedó inmóvil. Pronto apareció el torero provocándole con su capote al viento y su traje rojo. Volvió a sentir las mismas ganas de clavarle los cuernos bien adentro, pero nuevamente, tragó saliva y siguió quieto. No importó que siguieran tratando de animar al torito con puyas, banderillas y muletas: siguió tan quieto, que al cabo de un rato, toda la plaza estaba silbando y abucheando, hasta que decidieron cambiar de toro, porque resultó el toro más aburrido que se recuerda. Así que Chispa
Brava fue devuelto a su prado para seguir vivviendo tranquilamente. Y nunca más trataron de torearle, porque todos sabían que claramente no servía para las corridas.
 - ¿Y eso que tiene que ver conmigo? - preguntó Roque.
 - Pues todo, chico. A Chispa Brava le llevaron a una plaza de toros porque querían divertirse a su costa. Cuanto más hubiera respondido al capote y las banderillas, más
se habrían divertido, y no habrían parado hasta terminar la corrida. A ti te pasa lo mismo con esos abusones. Se divierten a tu costa porque ven lo mucho que te enfadas, y eso les hace una gracia macabra. Pero si hicieras como Chispa Brava, y no respondieras a nada, se aburrirían y buscarían a otro, o se irían a hacer algo que les resultase más divertido.
Roque no terminaba de creérselo. Pero en los días siguientes trató de hacer caso a aquel chico mayor. Le costó mucho hacerse el indiferente las primeras veces que se reían de él, pero no fueron muchas, porque todo resultó como había dicho el chico, y en unos pocos días, los abusones habían encontrado cosas más divertidas que hacer que meterse con Roque. FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada